Hay gente que pide magia como si fuera algo exprés.
Quieren que lo que desean llegue rápido, sin importar desde dónde nace, si es bueno para ellos, o sin siquiera entender si están listos para recibirlo.
Pero la magia no es una pizza a domicilio.
No se forza. No se exige.
Y si llega… hay que poder y saber sostenerla.
El tiempo en el que vivimos y el tiempo en el que trabaja la magia
Vivimos en una época que te empuja a tener prisa. Todo urge, todo tiene fecha y hora de entrega, todo debe rendir.
Pero la magia no vive en ese mismo tiempo.
El tiempo de la magia es cíclico, simbólico, interno. No responde a tus ganas ni a tus fechas. Responde a tu proceso, a tu disposición, a tu mente, a tu energía disponible, etc…
A veces hay trabajos que tardan días o hasta meses en sentirse. Otros se manifiestan al día siguiente. Y otros… te enseñan que lo que querías no era lo que realmente querías.

Deseo real vs. capricho disfrazado
No todo lo que se desea está bien pedirlo. Y no todo lo que obsesiona vale la pena tenerlo.
Hay gente que pide un regreso, una oportunidad, una relación… pero lo hace desde el miedo, desde el vacío, desde el enojo, desde una batalla por tener el poder.
Eso no es deseo verdadero. Eso es capricho desesperado, y trabajar desde ahí desgasta, bloquea, confunde.
La magia sí puede abrir caminos, pero no sostiene espejismos.
Muchas veces el deseo más profundo no es lo que estás pidiendo…
sino lo que podrías pedir si estuvieras en calma.

La urgencia no es canal: es ruido
Cuando todo se te vuelve “urgente”, ya no escuchas.
Ni a ti, ni al brujo, ni al símbolo, ni a lo que la vida te está mostrando.
La urgencia es energía agitada.
Y la magia necesita presencia, no desesperación.
Sí, hay momentos donde duele, donde hay ansiedad, donde sientes que ya no puedes más y es ahí, en ese momento cuando más importa detenerte y preguntar: ¿Estoy pidiendo porque lo necesito de verdad… o porque no soporto esperar?
Ser el cuenco que sostiene lo que pides
Este es el punto más importante.
Yo puedo hacer un trabajo de magia impecable. Puedo poner todo: velas, plantas, nombres, guías, fuego. Pero si tú no estás listo para recibir y sostener eso que pides… no hay brujería que funcione.
La magia es agua viva y tú necesitas ser el cuenco que la reciba.
No con huecos, no con fuga, no con manos temblando.

Sostener lo que se pide con magia o brujería implica tener claro qué estás pidiendo, saber por qué lo quieres, y estar dispuesto a enfrentarte a todo lo que venga con ello (porque a veces viene con sombra, cambio, ruptura o responsabilidad).
El tiempo de la magia no se mide en minutos.
El deseo real no grita.
El que pide… tiene que estar listo para recibir.
Cuando la magia responde, lo hace de verdad.
Y si tú no estás presente para sostenerlo… no te sirve de nada.





